Escobar Ohmstede: João Pacheco de Oliveira, 2019, Exterminio y Tutela. Proceso de formación de alteridades en el Brasil
Vol. 43, Num. 92, Año. 2021
Recibido: 2021 07 10
Aceptado: 2021 10 15


El libro que se reseña fue originalmente publicado en Brasil, en 2016, bajo el título O nascimento do Brasil e outors ensaios, “Pacificação”, regime tutelar e formação de alteridades. Su traducción al castellano permite que podamos acceder a una selección de textos sobre el tema indígena en Brasil, los que han sido pensados durante las dos últimas décadas por uno de los referentes de la antropología brasileña y latinoamericana. El libro, como se comenta en el prólogo elaborado por Diego Escolar y Axel Lazzari, así como en el prefacio a la edición en castellano, debe situarse en un constante diálogo y polémica entre diversas tradiciones antropológicas influenciadas por factores y perspectivas externas e internas, pero mostrando cómo la antropología en Brasil se centró en las poblaciones indígenas de la “floresta” y en consideraciones culturalistas y lingüísticas para incluso decir que “ya no existían indios”, como en el noreste brasileño. Podríamos considerar que este tipo de antropología buscaba y mostraba sociedades indígenas que casi no hubieran tenido contacto con las sociedades colonizadora, decimonónica y contemporánea y por lo tanto las más cercanas a un estado supuestamente “originario”. Visión a la que Pacheco de Oliveira se opone y nos lleva a lo que es una “antropología crítica”, al proponer la necesidad de entender al indígena a partir de su inserción en los procesos sociales e históricos.

De esta manera, el autor defiende la combinación de una mirada antropológica con una crítica historiográfica, buscando ir más allá de la escisión formulada por Claude Lévi-Strauss (1995) quien insistía en delimitar las fronteras disciplinares entre historia y etnología, razón por la cual se menciona la metáfora de Lévi-Strauss en que se dice que el “antropólogo es un astrónomo de las ciencias sociales” (p. 139).

Una de las primeras aportaciones y que cruza todo el libro que se reseña, y que la presentaré desde mi perspectiva como caminos paralelos, es cómo lograr la interdisciplinariedad entre la antropología y la historiografía, considerando una muy adecuada crítica de fuentes históricas, por lo que aquí se aleja y cuestiona la metáfora de Lévi-Strauss.

No podemos negar que la posición de Pacheco de Oliveira va a la par de la idea de que las ciencias no son espacios únicos y centrados en objetos o sujetos de estudio, sino que deben llevarnos por una riqueza y una retroalimentación de conceptos y categorías sociales, las que a mi parecer deben considerarse en sus momentos y procesos históricos. En este sentido, podemos retomar la propuesta de Reinhard Koselleck (2004) según la cual los conceptos y las realidades tienen sus propias historias y por lo tanto muestran ciertas intencionalidades. Esto puede observarse desde la antropología, frente a lo “atrasado” o analizando los usos y costumbres como remembranzas del pasado frente a lo moderno; en sí, parecería que el pasado está cargado de “tradición” y “no modernidad” frente al presente y al futuro. De esta manera, la posible hibridación entre antropología e historia nos lleva a un diálogo interdisciplinar, en el que podamos ver a hombres y mujeres que nos lleven a tener diálogos del presente al pasado y viceversa.

Sin duda, la relación entre antropología e historiografía es un camino que debería ser mejor continuado en diversos momentos en el mundo académico, incluso considerar un cambio en las perspectivas de análisis y evitar las linealidades históricas, en el sentido de investigar desde el presente y repreguntar al pasado y no solamente ver cómo el pasado nos lleva a interrogarnos sobre el presente. Coincido con Pacheco de Oliveira sobre la interdisciplinariedad, pero también deberíamos dialogar con posicionamientos como el de Carmelo Lisón (1996: 163), quien se pregunta: “¿es interpretativamente rentable hibridar la Antropología con la Historia para un cruce que se dé a la vez [entre] Antropología e Historia?”, aun cuando Lisón opina que ambas disciplinas presentan diferencias tanto de enfoque como de método; sin embargo, reconoce la importancia de realizar una “mutualidad”. Pacheco de Oliveira tiene razón cuando menciona que se debería realizar una lectura diferente de las fuentes históricas ya conocidas, “intentando articular los resultados de las investigaciones recientes en historia y antropología con las paradojas y dilemas que los movimientos indígenas presentan actualmente al Estado y a la sociedad brasileña” (pp. 62-63), lo que le permite dar un giro político a sus propuestas. Yo agregaría a aquellas sociedades que no solo presentan fuertes diferencias socioétnicas sino también económicas y culturales.

El libro es, entonces, una guía sobre cómo bajo enfoques antropológicos e históricos pueden observarse y analizarse los variados elementos políticos, territoriales, ambientales, culturales y sociales que estructuran y regulan las acciones que enfrentan los pueblos indígenas en Brasil, aun cuando no se descartan otras partes de la actual América Latina, como Argentina y Chile, o incluso lo que implicó la expansión de la frontera de los Estados Unidos hacia el oeste. Este posicionamiento nos ubica en la relación e incidencia de la posición y la condición política, territorial y social de los indígenas de Brasil, y a su vez sobre la agencia que estos han tenido en la estructuración y el desarrollo de las nación y el Estado a partir del siglo XIX (caps. 2 y 9). Con base en la contraposición de experiencias, el libro se encamina a la definición de fronteras internas y externas, o lo que implica la “etnogénesis” -“emergencia de nuevas identidades”- (cap. 3).

Un aspecto que resalta el texto que aquí se comenta es el profundo conocimiento etnográfico e historiográfico de Pacheco de Oliveira sobre las regiones de la Amazonia y del noreste de Brasil que, como bien se muestra al ir leyendo las páginas, responden a áreas geográficas sobre las cuales fueron construidos diferentes imaginarios y donde operaron distintos modelos de colonización que producen diversas situaciones de frontera dentro de una misma nación. En los capítulos cuatro y cinco se abordan las imágenes y narrativas sobre la Amazonia y sobre sus poblaciones autóctonas, en el marco de los procesos de expansión y construcción de fronteras. Se realiza un recorrido de larga duración desde las primeras exploraciones en el siglo XVII, el papel de las misiones, hasta las demarcaciones de tierras indígenas en la última década del siglo XX. De esta manera, el autor presenta una teoría general sobre la frontera a partir del análisis de los procesos de ocupación del valle amazónico. Desde su óptica, es central investigar las condiciones sociales que preceden al establecimiento de una frontera, identificando como puntos claves de dicha expansión la atribución de identidades estigmatizantes a los anteriores habitantes del territorio a la vez que la negación de derechos a dichas poblaciones (cap. 4).

El segundo camino paralelo que muestra Pacheco de Oliveira nos lleva por diversas dimensiones teóricas y metodológicas -ligado a la interdisciplinariedad-, considerando perspectivas culturales, territoriales y políticas; es decir, cómo se fue pensando una nación política y cómo posteriormente se fue concibiendo bajo construcciones sustentadas en el indianismo (cap. 1). En este sendero se explica cómo la recuperación de los territorios y las acciones reivindicativas han sido motores de cambio de esas visiones desde “arriba”, pensando en la “tutela” (véase cap. 7) y los cambios que se han dado a partir de las movilizaciones indígenas. Este tratamiento articulado de la nación, el Estado, los territorios, el ambiente y los indígenas nos conduce a observar y examinar críticamente, a través de lo que el autor plasma, las complejas dimensiones y vinculaciones de diversos fenómenos, así como sus cambios y continuidades a lo largo de la vida de Brasil como nación, desde el siglo XIX hasta la actualidad, aunque el proceso colonial es una parte importante en los análisis de cómo se fue concibiendo el indianismo en Brasil (véase p. 126).

Creo, como el autor lo menciona, que es necesario “reflexionar sobre narrativas e imágenes relativas a los indígenas, producidas en el proceso de formación de la nacionalidad, entendida como la construcción de estructuras estatales, intelectuales, estéticas y afectivas durante el siglo XIX” (p. 124). Resulta, pues, relevante estudiar cómo el Estado en Brasil y el concepto dominante de nación en los siglos XIX y XX en América Latina contribuyeron a conformar y reproducir el sistema de relaciones étnicas y espaciales que pretendieron ir definiendo una idea de nacionalidad. Sin embargo, lo que plantea el texto es que resulta necesario conocer el accionar y la interacción de los diversos sectores de la sociedad en ese proceso.

Analizar los fenómenos y procesos contemporáneos que se muestran en los capítulos ocho y nueve, así como los territorios y multinaturalezas ayuda a complejizar y mostrar un panorama más completo de la realidad social y política, particularmente de lo que enfrentan las sociedades indígenas, así como de los actores sociales con los que interaccionan, pero también nos lleva a preguntarnos ¿quiénes y cómo surgieron los líderes que encabezaron y buscaron esos cambios?

Un tercer camino que presenta el libro es el relacionado con los “lugares de la memoria”, que si bien no cruza todo el texto, lo resalto como esos momentos o formas del “olvido” que el autor menciona como posibles etapas de modernización e incluso de la reconstrucción de “nuevos” paradigmas en la antropología (pp. 96-97). Las “formas del olvido” llevan al autor a incorporar procesos de inclusión y de exclusión de lo indígena, a partir de observar que en realidad los contextos multi y pluriculturales son poco atendidos, incluyendo los procesos identitarios y locales que dan cohesión a los distintos grupos indígenas en Brasil, aspectos que pueden derivar en procesos de negociaciones y de conflictos, junto con procesos de imposición y resistencia (cáps. 6-9).

Si bien lo que presenta Pacheco de Oliveira no está relacionado forzosamente con lo que implica la memoria colectiva, sí permite considerar lo que Alban Bensa (2017: 337) ha mencionado: “[…] el trabajo del historiador, al igual que el del etnógrafo, consiste en describir un campo de lucha entre concepciones diversas defendidas por sujetos, cuyos destinos no están decididos de antemano, sino que se despliegan para cada uno según su propia singularidad”. En este sentido, Exterminio y tutela se mueve entre lo que implica la memoria a través de los documentos y aquella que puede manifestar diversas formas de manifestaciones para definir territorios con características simbólicas, pero también a través de lo que supusieron sus concepciones sobre el territorio desde la conflictividad.

De esta manera, quizá podamos considerar los “lugares de la memoria” y del “olvido” como formas de relacionar la historia colectiva e individual de los indígenas con fenómenos como la de-reconstrucción de las identidades colectivas y la génesis, consolidación y transformación de los discursos sobre el pasado (no precisamente en torno a los mitos).

El cuarto camino sería alrededor del territorio y la territorialización. Un aspecto que se resalta en Exterminio y tutela es que el ambiente y el territorio son elementos esenciales que pueden transformase o perderse frente a las políticas extractivistas actuales e históricas. Uno de los puntos neurálgicos es el cambio en las reglas de control y explotación de los territorios ocupados por los indígenas en Brasil, enarbolando la bandera de la “modernización” y la eficiencia productiva. Muchas de las resistencias en contra de estos procesos modernizadores, tanto los decimonónicos como los contemporáneos, no tienen cabida dentro del espectro de la negociación, ya que las normas, reglas y principios que justifican su existencia siguen siendo reivindicadas por agentes que actúan como intermediarios o promotores de reformas, y que son considerados generadores del desarrollo.

Pacheco de Oliveira ve el territorio y la territorialización, sobre todo la última, como espacios de reorganización social, lo cual es muy importante que se perciba en términos de la reconstrucción de los territorios étnicos. Y aquí nos preguntaríamos ¿donde quedan las identidades territoriales? Sobre todo, cuando vemos “surgir” nombres de etnias que están vinculados con lugares y asentamientos. Asimismo, lo que se nos plantea en el texto es cómo es posible contraponer territorios y grupos sociales. Sin embargo, ¿de qué manera podemos tratar de entender, más allá de los “límites” políticos-administrativos, lo relacionado con la conflictividad, negociación, acceso y manejo de los recursos naturales? La geografía, la antropología y la historia han tenido una larga discusión sobre cómo llegar a definir el territorio, el lugar y el paisaje. Desde una perspectiva de un geógrafo, Alejandro Benedetti (2011: 11-82), se puede plantear lo que reflejan los conceptos y quizá pensar en cómo se han usado al libre albedrío de quienes los utilizamos, causando en ocasiones confusiones y conceptualizaciones diferentes, dependiendo de la perspectiva disciplinar que se haya manejado. Benedetti resalta cómo el concepto de “poder” de Michel Foucault permitió observar de otras maneras las escalas temporales, por lo que la geografía tendió a interesarse cada vez menos en los territorios de los Estados-nación y en los territorios permanentes, para centrarse más en “las territorialidades móviles, temporarias y de límites elásticos”. Tendríamos que abundar en lo que resalta Alejandro Benedetti, así como otros autores, en relación con el papel de las identidades regionales -quizá también políticas- y definiciones de espacios territoriales a través de ciertos mecanismos que permitirían la construcción de territorialidades y de esta manera explicar lo que se podría considerar como “conflictos de poder” entre diversas grupos étnicos y sociales. Quizá sugeriría en esta parte contemplar maneras de identidad territorial-política y cómo se reflejan los cambios del paisaje en el tiempo histórico, lo que implica un análisis en torno a cómo se conciben el territorio, el paisaje y el espacio más allá de las definiciones político-administrativas, y que mucho nos arrojaría para la comprensión de los lugares que eran utilizados por los indígenas y otros actores sociales en su interrelación con el acceso, manejo y control de los recursos naturales.

El quinto camino de este texto, y de lo que deseo mostrar en los caminos paralelos que he mencionado anteriormente, es lo que implica el nuevo Estado nacido del proceso de independencia en Brasil, el que se fue edificando bajo la dinastía portuguesa, pero enfrentando aires republicanos, principalmente a mediados del siglo XIX.

Celestino de Almeida y Losada Moreira (2021: 115-141) sintetizan lo que Pacheco de Oliveira relata a lo largo de varios capítulos, en una historiografía preocupada por mostrar el papel de los indígenas en la construcción del edificio nacional. El siglo XIX brasileño se nos va revelando como un periodo de rupturas y de desarrollos de ideales republicanos-liberales y nacionalistas, que van cambiando las relaciones sociales, muchas de las cuales se van sustentado en discursos que se crean con base en imaginarios. Sin embargo, los tres autores mencionados resaltan que los debates en torno a la nacionalidad-nacionalismo y república ocurrió en un ambiente inestable, en el que prevalecía la falta de consenso acerca de los derechos indígenas al mismo tiempo en que se asentaban las bases del Estado nacional brasileño.

Pacheco de Oliveira hace referencia a numerosos estudios de la actualidad, sobre todo en el noreste de Brasil, que se han opuesto a la idea de la desaparición de los indígenas a lo largo del siglo XIX. En esa región, en vez de, efectivamente, haber desaparecido, los “aldeanos” fueron declarados extintos. A contrapelo del discurso sobre la desaparición de los indios (por ejemplo, a través de los censos [véase cap. 6]), muchos de ellos resurgen, hoy, en los llamados procesos de etnogénesis (cap. 3), por medio de los cuales reelaboran historias, memorias e identidades, reafirmando la identidad indígena y reivindicando derechos colectivos. Incentivados por la Constitución de 1988, que, además del derecho a la tierra, les garantizó por primera vez el derecho a las diferencias etnoculturales, los pueblos indígenas de Brasil articulan el pasado y el presente, invitándonos a repensar sus trayectorias y procesos históricos en periodos anteriores (cap. 8).

Finalmente, me permito invitar a la lectura de un libro que no solo nos muestra el desarrollo intelectual y los compromisos académicos del autor, sino también lo que implica su accionar en la cotidianidad y en su compromiso político. Sin duda, el volumen deja interrogantes que no pueden trasladarse como calca a otras partes de América Latina, pero es una obra que invita al diálogo sobre lo que ha implicado el y lo indígena en el devenir de las llamadas historias nacionales hasta la actualidad. Creo que debemos dialogar y repensar nuevamente, como el autor sugiere, los conceptos y las categorías sociales, y ver de manera crítica lo que nos han dejado las diversas visiones y documentación sobre la historia. Es necesario dejar las comodidades conceptuales y atrevernos a mirarlas desde otras perspectivas. El cimiento para hacer nuevas reflexiones ha sido puesto, nos corresponde a nosotros seguir construyendo y levantar un nuevo edificio conceptual a partir de ver con ojos diferentes lo empírico.

Bibliografía

1

Benedetti, Alejandro 2011 “ Territorio: concepto integrador de la geografía contemporánea”, en Patricia Souto (coord.), Territorio, lugar y paisaje. Prácticas y conceptos básicos en geografía, Argentina, Facultad de Filosofía y Letras-Universidad de Buenos Aires, pp. 11-82.

2

Bensa, Alban 2017 “Antropología, memoria e historia”, Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad, 38(152), pp. 333-351, doi: 10.24901/rehs.v38i152.344

3

Celestino de Almeida, María Regina y Vania María Losada Moreira 2021 “Los pueblos indígenas y la formación del Estado Nacional Brasileño”, en Antonio Escobar Ohmstede (coord.), La América Indígena decimonónica desde nueve miradas y perspectivas, Argentina, Prometeo Libros. pp. 115-142.

4

Koselleck, Reinhart 2004 “Historia de los conceptos y conceptos de historia”, Ayer, 53, pp. 27-45, consultado en http://www.jstor.org/stable/41325249

5

Lévi-Strauss, Claude 1995 Antropología estructural, Barcelona, Editorial Paidós.

6

Lisón Tolosana, Carmelo 1996 “Antropología e Historia: diálogo intergénerico”, Revista de Antropología Social, 5, pp. 163-181.


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